Síndrome de Guillain Barré

El síndrome de Guillain-Barré es una enfermedad en la que el sistema inmune ataca al sistema nervioso periférico. Se trata de una afección rara autoinmune, en la que alrededor de dos tercios de los casos ocurren de 2 a 6 semanas después de haber sufrido una enfermedad respiratoria o gastrointestinal por virus o bacterias. Es más frecuente en adultos y en el sexo masculino.

Esta enfermedad es una polineuropatía que afecta de forma simétrica a los nervios de las piernas y avanza de forma ascendente hacia los nervios de la parte superior del cuerpo, causando debilidad de manera generalizada, acompañada de disminución o ausencia de los reflejos miotendinosos. No se sabe por qué sólo algunas personas desarrollan el síndrome de Guillain-Barré, pero puede haber un aumento de la probabilidad de padecer de una enfermedad en particular (predisposición genética) en algunos casos.

Existen 4 formas clínicas:

  • la forma clásica de SGB es la polirradiculoneuropatía desmielinizante inflamatoria aguda (PDIA);
  • neuropatía axonal motora aguda (NAMA); 
  • neuropatía axonal sensitiva y motora aguda (NASMA)
  • variante Miller-Fisher, que se caracteriza por oftalmoplejía, ataxia y arreflexia, con escasa debilidad muscular.

En la forma clásica, que es la más habitual, los síntomas de la enfermedad son hormigueos, debilidad muscular y entumecimiento, que van aumentando progresivamente hasta parálisis completa del músculo. En algunos casos puede producir parálisis de las piernas, los brazos o los músculos faciales. En el 20% a 30% de los casos se ven afectados los músculos torácicos, con lo que se dificulta la respiración y en los casos graves pueden verse afectadas el habla y la deglución. La afectación sensitiva no es infrecuente y se encuentran parestesias o dolor poco localizado.

En esta etapa el paciente debe permanecer ingresado en el hospital para controlar la evolución de los síntomas, especialmente la afectación de la musculatura respiratoria,  y administrar tratamiento de inmunoterapia, como inmunoglobulinas intravenosas o plasmaféresis para eliminar los autoanticuerpos.

Después de esta primera fase aguda,  que puede durar entre días y semanas, la afectación de los nervios va remitiendo lentamente y en la mayoría de los casos, incluso los más graves, se recuperan totalmente, por lo que se recupera la movilidad perdida, aunque algunos siguen presentando cierta debilidad.

El diagnóstico de la enfermedad de Guillain-Barré se realiza mediante manifestaciones clínicas y se confirma con la disociación albúmino-citológica en el líquido cefalorraquídeo y las alteraciones neurofisiológicas de la electromiografía, en donde se verá la actividad eléctrica de los nervios que inervan a los músculos afectados.

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