El paciente con enfermedad de Parkinson debe realizar un programa de ejercicio terapéutico prescrito por un sanitario. Así de simple y así de claro.
¿Por qué?
- Lo avala toda la evidencia disponible desde la APTA (American Physical Therapy Association) hasta las principales guías de práctica clínica europeas.
- Para reducir la gravedad de los síntomas motores y mejorar la calidad de vida a través de ejercicios aeróbicos de intensidad moderada o alta que mejoren el consumo de oxígeno.
- Mayor capacidad de desempeño en actividades básicas de la vida diaria. Si realizamos trabajo de fuerza con regularidad (2-3 días por semana), aumentaremos la fuerza lo que implica que podremos movernos mejor y con mayor seguridad.
- Disminución del riesgo de caídas. Un cerebro entrenado en el trabajo de fuerza y en la coordinación y la estabilidad reduce significativamente el riesgo de caídas en personas con enfermedad de Parkinson.
- Si se hace en grupo el efecto del ejercicio se multiplica añadiendo todos los beneficios de competir y socializar con otras personas, distraerse y eliminar el rol de enfermo durante la actividad.
¿Cómo?
- Profesionales sanitarios con experiencia en Parkinson. No hay otra.
- 2-3 días a la semana de trabajo.
- Aprovechar los períodos ON de medicación para potenciar el efecto del programa de ejercicio terapéutico.
- Lo antes posible y lo más fácil posible. Adaptado al estado del paciente y a las necesidades que presente el paciente y su familia.