Parkinson y ejercicio terapéutico.

El paciente con enfermedad de Parkinson debe realizar un programa de ejercicio terapéutico prescrito por un sanitario. Así de simple y así de claro.

¿Por qué?

  1. Lo avala toda la evidencia disponible desde la APTA (American Physical Therapy Association) hasta las principales guías de práctica clínica europeas.
  2. Para reducir la gravedad de los síntomas motores y mejorar la calidad de vida a través de ejercicios aeróbicos de intensidad moderada o alta que mejoren el consumo de oxígeno.
  3. Mayor capacidad de desempeño en actividades básicas de la vida diaria. Si realizamos trabajo de fuerza con regularidad (2-3 días por semana), aumentaremos la fuerza lo que implica que podremos movernos mejor y con mayor seguridad.
  4. Disminución del riesgo de caídas. Un cerebro entrenado en el trabajo de fuerza y en la coordinación y la estabilidad reduce significativamente el riesgo de caídas en personas con enfermedad de Parkinson.
  5. Si se hace en grupo el efecto del ejercicio se multiplica añadiendo todos los beneficios de competir y socializar con otras personas, distraerse y eliminar el rol de enfermo durante la actividad.

¿Cómo?

  1. Profesionales sanitarios con experiencia en Parkinson. No hay otra.
  2. 2-3 días a la semana de trabajo.
  3. Aprovechar los períodos ON de medicación para potenciar el efecto del programa de ejercicio terapéutico.
  4. Lo antes posible y lo más fácil posible. Adaptado al estado del paciente y a las necesidades que presente el paciente y su familia.